Defendemos que la banda ciudadana es mucho más que una escuela de radioaficionados, es parte de la radioafición llevada a su máxima sencillez y espontaneidad, en la que se encuentra una completa libertad.
Cierto es que las condiciones técnicas limitan sus posibilidades en lo que a grandes contactos se refiere, pero en compensación es un excelente lazo de unión entre aficionados próximos, haciendo de la radio un punto de reunión y de nacimiento de relaciones humanas.
La banda ciudadana no ha de ser considerada como un submundo de la radio, y mucho menos por parte de quienes la practican. Al contrario, los cebeístas deben sentirse orgullosos de mantener tan atractiva actividad y considerarse radioaficionados a la CB. No conviene olvidar que el respeto que los demás nos deben empieza por el que uno mismo se tiene.